Nació sin manos y, sin embargo, es la mejor tejedora de la aldea

Ren Jiemei, de 65 años, tiene tanta habilidad es sus pies que es capaz de enhebrar una aguja en su primer intento. Sus bordados son tan buenos que están reconocidos como los mejores de su aldea y las mujeres que se dedican a ello reconocen que no pueden competir con Ren ni en calidad ni en velocidad.
"Nací sin brazos, así que desde niña me juré que lograría hacer cualquier cosa con mis pies", explicó. En sus días de alumna utilizaba los pies para escribir y la boca para pasar las hojas de los libros y a menudo se destacó como la mejor de su clase.
También los usa para comer, lavar, peinarse, dibujar y cortar papel. En abril del 2009 Ren fue invitada a hablar a los sobrevivientes del terremoto sobre cómo salir adelante a pesar de las limitaciones.
"Nací sin brazos, así que desde niña me juré que lograría hacer cualquier cosa con mis pies", explicó. En sus días de alumna utilizaba los pies para escribir y la boca para pasar las hojas de los libros y a menudo se destacó como la mejor de su clase.
También los usa para comer, lavar, peinarse, dibujar y cortar papel. En abril del 2009 Ren fue invitada a hablar a los sobrevivientes del terremoto sobre cómo salir adelante a pesar de las limitaciones.
EL AMOR LES SALVÓ LA VIDA
Iban los dos a suicidarse, pero mejor se enamoraron
Iban los dos a suicidarse, pero mejor se enamoraron
Un muchacho con el corazón destrozado contemplaba el vacío desde lo alto de un puente en Ufa, Rusia, cuando ve que desde el mismo viaducto una joven planea hacer lo mismo. El devastado Andriej Ivanov, de 26 años, quería quitarse la vida porque su novia había muerto en un accidente automovilístico poco antes de la boda. María Petrova, de 21, planeaba hacer lo mismo porque sus padres la echaron
de casa al enterarse de su embarazo.
La joven casi salta a las heladas aguas del río Belaya cuando Adriej la atrapó por detrás. "No podía dejarla caer, no importa cuán roto estuviera mi corazón", explicó el muchacho. "Cuando la agarré se tiró a llorar en mis brazos. Nos abrazamos y hablamos y hablamos ... Esa noche ella salvó mi vida y yo la de ella".
“Este fue otro más de los bonitos milagros del amor”, comentó uno de los emocionados observadores del incidente.
de casa al enterarse de su embarazo.La joven casi salta a las heladas aguas del río Belaya cuando Adriej la atrapó por detrás. "No podía dejarla caer, no importa cuán roto estuviera mi corazón", explicó el muchacho. "Cuando la agarré se tiró a llorar en mis brazos. Nos abrazamos y hablamos y hablamos ... Esa noche ella salvó mi vida y yo la de ella".
“Este fue otro más de los bonitos milagros del amor”, comentó uno de los emocionados observadores del incidente.

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